La Virtud según Tomás de Aquino


En su Suma Teológica, Tomás de Aquino trata la esencia de las virtudes, que no es otra cosa que su definición. Esto lo hace en la 'Cuestión 55' de la primera parte de la segunda parte, de donde están extraídas las siguientes respuestas que da:

Sobre si la virtud humana es un hábito:

"La virtud denota una determinada perfección de una potencia. Ahora, la perfección de una cosa es considerada principalmente con respecto a su objetivo. Pero el fin de la potencia es el acto. Por eso se dice que la potencia es perfecta de acuerdo a si es determinada hacia su acto.

Ahora bien, hay potencias que por sí solas están determinadas a sus actos; por ejemplo, las potencias naturales activas. De ahí que estas potencias naturales sean en sí mismas llamadas virtudes. Pero las potencias racionales, que son propias del hombre, no están determinadas a un solo acto, sino que se inclinan indiferentemente a muchos; y están determinadas a los actos por medio de los hábitos, según consta por lo dicho anteriormente. Por tanto, las virtudes humanas son hábitos."

Sobre si la virtud humana es un hábito operativo:

"La virtud, por la misma naturaleza de la palabra, implica alguna perfección de una potencia, como hemos dicho anteriormente. Por eso, dado que la potencia es de dos clases, a saber, potencia con referencia a un ser, y potencia con referencia a un acto, la perfección de cada una de estas es llamada virtud. Pero el poder con referencia a un ser está sobre la parte de la materia, que es el ser potencial, mientras que la potencia con referencia a un acto está sobre la parte de la forma, que es el principio del acto, ya que todo actúa en la medida en que es un acto.

Ahora bien, el hombre está constituido de tal forma que el cuerpo sostiene el lugar de la materia, y el alma el de la forma. El cuerpo, ciertamente, el hombre lo comparte con otros animales; y lo mismo se debe decir de las fuerzas que comparten el alma y el cuerpo; y solamente aquellas fuerzas que son propias al alma, a saber, las fuerzas racionales, pertenecen únicamente al hombre. Y por lo tanto, la virtud humana, de la que estamos hablando ahora, no puede pertenecer al cuerpo, sino que pertenece solamente a aquello que es propio al alma. Por eso la virtud humana no implica una referencia al ser, sino más bien al acto. Consecuentemente, es esencial a la virtud humana el ser un hábito operativo."